as exhuberantes montañas primigenias de las Colinas Pardas, presentan un marcado contraste con los picos nevados que las separan del Fiordo Aquilonal ubicado al sur.

En el corazón de esta frontera salvaje se encuentra Fauceparda, el hogar ancestral de los furbolgs. Por generaciones, los furbolgs tribales han adorado a un colosal oso prehistórico que recorre la jungla circundante.

Aunque los gentiles furbolgs se han acostumbrado a vivir en relativa paz, las incursiones recientes han forzado a las antiguas tribus a ir a la guerra. Sus terrenos de caza han sido invadidos por tramperos, y la compañía goblin Ventura ha comenzado operaciones de deforestación a gran escala por toda la región.

A pesar de los tramperos y los goblins, la amenaza más inmediata proviene del norte, donde multitudes de trols Drakkari de hielo no-muertos han comenzado a salir del bastión de Drak'Tharon.

La razón detrás de la súbita invasión de los Drakkari sigue siendo un misterio. Ambas razas sobrevivieron durante siglos sin conflicto alguno, pero ahora los furbolgs se encuentran enmedio de una desesperada lucha por conservar su tierra contra un número creciente de trols no-muertos.

La Alianza y la Horda comenzaron recientemente a establecer una presencia en las Colinas Pardas, sin embargo, esta frontera virgen sigue siendo una vasta tierra salvaje que, hasta hace poco, el tiempo había olvidado.