Sombras de justicia

El primer acto de Orgrim Doomhammer como señor de guerra de la Horda fue acabar con los brujos orcos del Consejo de las Sombras. De mala gana, y a cambio de su obediencia, le perdonó la vida a Gul'dan, el dirigente del Consejo, quien prometió crear un ejército de poderosos guerreros al servicio de la Horda. Después de muchos experimentos con las almas de los miembros recién asesinados del Consejo, Gul'dan finalmente pudo introducir el espíritu del necrólito Teron Sanguino en el cuerpo de un caballero caído de Ventormenta. Así nació el primero de los terroríficos caballeros de la muerte. Gul'dan transformó también a otros miembros del Consejo, creando guerreros profanos que sembraron el terror y el caos a lo largo de Azeroth durante la Segunda Guerra.

Después de la deserción y la muerte de Gul'dan, parte de la Horda, así como los caballeros de la muerte, se retiraron hacia Draenor a través del Portal Oscuro. La mayoría de los caballeros de la muerte que sobrevivieron, con la excepción de Teron Sanguino, cuya manifestación amargada e intranquila reside en el Templo Oscuro, se desvanecieron después de que Draenor fue destruido.

Campeones del Rey Exánime

Años después de la destrucción de Draenor, el inmensamente poderoso Rey Exánime creó una nueva casta de caballeros de la muerte: malignos guerreros de la Plaga que controlan las runas. El primero y más grande de éstos fue el príncipe Arthas Menethil, otrora un poderoso paladín de la Mano de Plata, quién, en un desesperado intento por salvar a su gente, sacrificó su alma para obtener la hoja rúnica Frostmourne.

Los caballeros de la muerte "modernos", a diferencia de los que creó Gul'dan, son principalmente paladines que perdieron su fe, y entregaron sus almas al Rey Exánime a cambio de la promesa de inmortalidad. Los que caen en batalla pronto son levantados para que así puedan continuar sirviendo a su señor.

En los años que han pasado desde que Arthas hizo pedazos el Trono Helado y se fusionó con el Rey Exánime, el poder y la rabia de los caballeros de la muerte no han hecho más que crecer. Ahora, estos implacables cruzados malditos aguardan ansiosos la orden del Rey Exánime para desencadenar nuevamente su furia sobre Azeroth.